By Alicia Vallespi

¿Te cuesta decirle a alguien que no te gusta lo que ha hecho?

¿Te cuesta decirle a alguien que no te gusta lo que ha hecho? ¿Lo piensas y lo piensas sin saber cómo enfocar la conversación? O ¿Lo acabas diciendo de mala manera y generando un conflicto?

Al hecho de emitir nuestra opinión sobre alguien lo llamamos dar feedback, y podemos diferenciar dos tipos principales de conversaciones en este sentido; las primeras son aquellas en las que le reconocemos al otro un logro o algo que nos ha gustado mucho. Éstas en general no sólo nos resultan fáciles sino que son muy agradecidas. Generan energía positiva entre los integrantes de la conversación y retroalimentan la relación. Las segundas, sin embargo, aquellas en las que debemos expresar nuestro desacuerdo con el otro, decirle que no ha cumplido su parte de lo establecido o que no nos ha gustado su comportamiento, son más complicadas.

La realidad es que a nadie le gusta que le digan cosas como: “Eres un desastre”, “No me gusta cómo haces esto” “Este trabajo está fatal”, “Me decepciona tu actitud”, “Esperaba más de ti”… Ni nos gusta que nos lo digan ni a los demás les gusta escucharlo.  Para afrontar este tipo de situaciones de forma efectiva, debes tener en cuenta que en la comunicación es tan importante QUÉ dices como CÓMO lo dices. Por ello vamos a ver algunas pautas para que te resulte más sencillo expresar tu desacuerdo y evites que tu interlocutor se ponga a la defensiva:

  1. Buscar un buen momento y tener una buena disposición. Tener en cuenta que se trata de una tarea delicada que puede afectar la sensibilidad del otro, evaluar si el entorno es el más adecuado, y tratar de estar relajado.
  1. Crear empatía, comprender y reconocer. Crear un contexto adecuado. Explicitar el propósito de la conversación. Llevar a la conversación la visión y las inquietudes que compartimos, y nuestro compromiso común:

“Entiendo tu punto de vista…”

“Entiendo cómo te sientes…”

“Lo que me dices…”

“Entiendo que estés molesto…”

  1. Expresar nuestras opiniones de forma descriptiva, sin hacer valoraciones. Basar nuestras opiniones en comportamientos y/o hechos observables, y fundamentarlos:

“El hecho es X…”

“Ahora lo que estamos discutiendo es…”

“Después de los acuerdos del otro día…”

  1. Referirse a las acciones o los comportamientos del otro, no a su persona. Evitar las formas “Eres…”, en su lugar utilizar formas del tipo:

“Lo que has hecho…”

“Tal como has resuelto el asunto…”

“Las palabras que has dicho…”

  1. Dar información específica, sin generalizar. No utilizar términos generalizadores como: “Siempre”, “Nunca”, “Todo”, “Todo el mundo” …Sí concretar con términos como: “A veces”, “Últimamente”, “La última semana”, “Tres personas”, “Esta tarea en concreto”,…
  1. Hablar en primera persona, sobre cómo estas acciones te afectan, o en tu opinión tienen resultados negativos. No hablar por otros:

“A mí me parece”

“Me molesta…”

“Creo que eso…”

  1. No interpretar. No atribuir intenciones ni motivos al otro para actuar como lo ha hecho. Dejar que el otro exprese sus intenciones o motivos. Dejar tiempo al otro para responder.
  1. Indagar el punto de vista del otro, preguntar y escuchar.

“¿A ti qué te parece…?”

“¿Tú que crees…?”

“¿Cuál es tu punto de vista…?”

  1. Equilibrar la información negativa con la positiva (+ – +). Utilizar el modelo sandwich: decir algo positivo /lo negativo/ añadir otra cosa positiva. “Estamos mejorando mucho (+), sin embargo en estos días no hemos avanzado suficiente (-), creo que si nos ponemos de acuerdo lo podemos conseguir (+)”.
  1. Ofrecer sugerencias específicas de mejora, pedir cambios concretos en el comportamiento del otro, el feedback no nos debería servir para desahogarnos sino para modificar algo: “Seguramente si a partir de ahora nos comunicamos mejor …” “Podría ser una solución …”

Algunas personas creen que utilizar pautas como estas es dejar de ser ellos mismos, disfrazar la realidad o no decir realmente lo que piensan. No se trata de dejar de expresar nuestra opinión en ningún momento sino  de hacerlo de una forma respetuosa hacia el otro y siempre teniendo en cuenta el daño que puede ocasionar a la relación si lo hacemos “a la brava”. Lo que queremos conseguir es reconducir la conducta del otro, llegar a un acuerdo y mejorar el vínculo, ya sea personal o profesional.

Te dejamos aquí tu tip, si te ha gustado, lo puedes imprimir o compartir. En el próximo post nos centraremos en la otra cara de la moneda: Cómo recibir un juicio de otro sin perder los papeles.