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Tag : Comunicación

By Alicia Vallespi

Cómo evitar ponernos a la defensiva cuando recibimos una crítica

No todos reaccionamos igual ante las críticas, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros las llevamos mal. Nos sentimos heridos, las rechazamos negándolas, o las recibimos como un ataque y nos ponemos a la defensiva, respondiendo desde la impulsividad, de forma visceral.

En el anterior post vimos cómo podemos decirle a alguien que no nos gusta lo que ha hecho; vamos a ver en éste la otra cara de la moneda, cómo evitar ponernos a la defensiva cuando somos nosotros quienes recibimos una crítica:

  1. Preparar nuestro estado emocional. A nivel corporal, es conveniente estar centrado, relajado. A nivel emocional, es importante estar abierto a escuchar, sin tensiones que podemos traer de otras experiencias. Lo peor que nos podría pasar es reaccionar a partir de la emocionalidad que corresponde a otra situación.
  2. Reconocer que son las opiniones del otro, no la “verdad”. Reconocer que las críticas son discutibles y que no necesariamente tenemos que coincidir con ellas. Pero, al mismo tiempo, reconocer también que son el resultado de nuestro comportamiento, que configuran una determinada identidad sobre nuestra persona, que quizá nos den la oportunidad de incrementar nuestra efectividad, corregir nuestras acciones, mejorar o aprender.
  3. Distinguir aquellas críticas que nos importan de las que no. A veces nos hacen críticas a las que no tenemos por qué conferir autoridad. Siempre habrá muchas personas que no estén de acuerdo con nuestro comportamiento y es imposible gustar a todo el mundo. Es importante, en consecuencia, evaluar que autoridad otorgamos a cada crítica.
  4. Tener apertura al escuchar. Las críticas tienen el poder de cerrar nuestra capacidad de escucha y de activar nuestros mecanismos defensivos. Debemos estar en alerta permanente para que esto no suceda y, de suceder, poder volver a la conversación o pedir su posposición. Más vale no seguir en la conversación si consideramos que ya no estamos en disposición de escuchar.
  5. Preguntar. Preguntar al otro todo aquello que no nos quede claro, clarificar todos los aspectos que necesitemos. Es posible que la crítica no sea clara o evidente. Esto no implica que tengamos necesariamente que discrepar de ella. Es posible que si preguntamos, descubramos que quien la emite tiene argumentos válidos a partir de antecedentes que no conocíamos o no valorábamos de la misma manera.
  6. Comprobar nuestra comprensión. Ofrecer a nuestro interlocutor nuestra interpretación sobre lo que está diciendo. No se trata de repetir sus palabras. Para comprobar la comprensión, hay que decir en nuestras propias palabras lo que consideramos que el otro nos está diciendo. Se trata, por tanto, de “parafrasear” lo que hemos escuchado.
  7. Comprender al otro aunque no estemos de acuerdo. Es importante distinguir el “comprender” del “compartir”. Puedo decir: “Entiendo porqué me dices eso. Y, sin embargo, no estoy de acuerdo contigo”, “Déjame que te exponga mi punto de vista y permíteme indicarte los antecedentes que tengo en cuenta”.
  8. Expresar al otro los puntos en los que estamos de acuerdo. Una importante contribución a una conversación que no es siempre fácil, es expresar al otro nuestros puntos de acuerdo, mostrarle que lo estamos escuchando, manifestarle que nuestras diferencias no son irreconciliables y que, al menos, estamos de acuerdo en algunas cosas. Decirle, por ejemplo: “En eso estoy de acuerdo contigo”, es una ayuda.
  9. Tomarse tiempo para responder. Es importante desconfiar de nuestra capacidad para controlar nuestros mecanismos defensivos, incluso cuando pensamos que los tenemos a raya. En muchas oportunidades es recomendable no responder inmediatamente a las críticas que se nos entregan y darnos un tiempo para reflexionar. Al darnos más tiempo, quizá veamos cosas que en el momento puede no sernos fácil observar.

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By Alicia Vallespi

¿Te cuesta decirle a alguien que no te gusta lo que ha hecho?

¿Te cuesta decirle a alguien que no te gusta lo que ha hecho? ¿Lo piensas y lo piensas sin saber cómo enfocar la conversación? O ¿Lo acabas diciendo de mala manera y generando un conflicto?

Al hecho de emitir nuestra opinión sobre alguien lo llamamos dar feedback, y podemos diferenciar dos tipos principales de conversaciones en este sentido; las primeras son aquellas en las que le reconocemos al otro un logro o algo que nos ha gustado mucho. Éstas en general no sólo nos resultan fáciles sino que son muy agradecidas. Generan energía positiva entre los integrantes de la conversación y retroalimentan la relación. Las segundas, sin embargo, aquellas en las que debemos expresar nuestro desacuerdo con el otro, decirle que no ha cumplido su parte de lo establecido o que no nos ha gustado su comportamiento, son más complicadas.

La realidad es que a nadie le gusta que le digan cosas como: “Eres un desastre”, “No me gusta cómo haces esto” “Este trabajo está fatal”, “Me decepciona tu actitud”, “Esperaba más de ti”… Ni nos gusta que nos lo digan ni a los demás les gusta escucharlo.  Para afrontar este tipo de situaciones de forma efectiva, debes tener en cuenta que en la comunicación es tan importante QUÉ dices como CÓMO lo dices. Por ello vamos a ver algunas pautas para que te resulte más sencillo expresar tu desacuerdo y evites que tu interlocutor se ponga a la defensiva:

  1. Buscar un buen momento y tener una buena disposición. Tener en cuenta que se trata de una tarea delicada que puede afectar la sensibilidad del otro, evaluar si el entorno es el más adecuado, y tratar de estar relajado.
  1. Crear empatía, comprender y reconocer. Crear un contexto adecuado. Explicitar el propósito de la conversación. Llevar a la conversación la visión y las inquietudes que compartimos, y nuestro compromiso común:

“Entiendo tu punto de vista…”

“Entiendo cómo te sientes…”

“Lo que me dices…”

“Entiendo que estés molesto…”

  1. Expresar nuestras opiniones de forma descriptiva, sin hacer valoraciones. Basar nuestras opiniones en comportamientos y/o hechos observables, y fundamentarlos:

“El hecho es X…”

“Ahora lo que estamos discutiendo es…”

“Después de los acuerdos del otro día…”

  1. Referirse a las acciones o los comportamientos del otro, no a su persona. Evitar las formas “Eres…”, en su lugar utilizar formas del tipo:

“Lo que has hecho…”

“Tal como has resuelto el asunto…”

“Las palabras que has dicho…”

  1. Dar información específica, sin generalizar. No utilizar términos generalizadores como: “Siempre”, “Nunca”, “Todo”, “Todo el mundo” …Sí concretar con términos como: “A veces”, “Últimamente”, “La última semana”, “Tres personas”, “Esta tarea en concreto”,…
  1. Hablar en primera persona, sobre cómo estas acciones te afectan, o en tu opinión tienen resultados negativos. No hablar por otros:

“A mí me parece”

“Me molesta…”

“Creo que eso…”

  1. No interpretar. No atribuir intenciones ni motivos al otro para actuar como lo ha hecho. Dejar que el otro exprese sus intenciones o motivos. Dejar tiempo al otro para responder.
  1. Indagar el punto de vista del otro, preguntar y escuchar.

“¿A ti qué te parece…?”

“¿Tú que crees…?”

“¿Cuál es tu punto de vista…?”

  1. Equilibrar la información negativa con la positiva (+ – +). Utilizar el modelo sandwich: decir algo positivo /lo negativo/ añadir otra cosa positiva. “Estamos mejorando mucho (+), sin embargo en estos días no hemos avanzado suficiente (-), creo que si nos ponemos de acuerdo lo podemos conseguir (+)”.
  1. Ofrecer sugerencias específicas de mejora, pedir cambios concretos en el comportamiento del otro, el feedback no nos debería servir para desahogarnos sino para modificar algo: “Seguramente si a partir de ahora nos comunicamos mejor …” “Podría ser una solución …”

Algunas personas creen que utilizar pautas como estas es dejar de ser ellos mismos, disfrazar la realidad o no decir realmente lo que piensan. No se trata de dejar de expresar nuestra opinión en ningún momento sino  de hacerlo de una forma respetuosa hacia el otro y siempre teniendo en cuenta el daño que puede ocasionar a la relación si lo hacemos “a la brava”. Lo que queremos conseguir es reconducir la conducta del otro, llegar a un acuerdo y mejorar el vínculo, ya sea personal o profesional.

Te dejamos aquí tu tip, si te ha gustado, lo puedes imprimir o compartir. En el próximo post nos centraremos en la otra cara de la moneda: Cómo recibir un juicio de otro sin perder los papeles.

 

 

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