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Category : Comunicación

By Alicia Vallespi

El Principio de Pascal

Cuando te sientes triste o angustiado,…Cómo está tu cuerpo? Y tu mente?

Cuando tienes un dolor físico, una gripe,…Cómo está tu mente? Y tus emociones?

Cuando estás preocupado por algo, Cómo están tus emociones? Y tu cuerpo?

Tu cuerpo, tu mente y tus emociones están absolutamente vinculados. Lo que sucede en cada uno de ellos se refleja directamente en los demás, como en los vasos comunicantes, y siguiendo el PRINCIPIO DE PASCAL.

Sí sí, el Principio de Pascal, una ley del mundo de la física, que afirma que toda presión ejercida hacia un fluido, se esparcirá en todas direcciones y a todos los puntos de la sustancia de manera uniforme.

Es decir, todo cambio que se dé en cada uno de los vasos comunicantes se reflejará en los demás vasos. Sin importar la forma o el volumen de los vasos, la superficie superior del líquido en todos ellos alcanza el mismo nivel.

Conclusión: Si cuidas tu cuerpo, tu mente y tus emociones estarán mucho mejor. Si cuidas tus emociones, tu cuerpo y tu mente estarán mucho mejor. Si cuidas tu mente, tus emociones y tu cuerpo estarán mucho mejor!!

🔸🔹🔸🔹🔸🔹🔸🔹🔸🔹🔸

#skills #pascal
#healthy
#healthylifestyle #coachinglife #coach #body #fitness #mindon #oletuu

By Alicia Vallespi

Tips para mantener el orden

El desorden te come?
No sabes por dónde empezar a poner orden? En casa? En la oficina? En tu vida? Vamos allá!!

Tu puedes y lo sabes!!

✳️Deja de guardar cosas “porsi”. Porsi sólo son tus miedos. Deshazte de todo lo que no necesitas. Verás que alivio vas a sentir!

✳️Haz listas inversas. No anotes lo que necesitas, sino lo que ya tienes. Seguro que es mucho más de lo que suponías. Después pregúntate si necesitas algo más.

✳️Dale a cada cosa un espacio, y empieza a ganar tiempo. Deja de buscar inútilmente las cosas perdidas en cajones de sastre.

✳️A qué esperas? Ponte ya! Y disfruta de tu espacio!!

➕Te apuntas al hygee??

#gestiondeltiempo #bienestar #hygee#coach #tudecides #oletuu #orden#felicidad #habilidades

By Alicia Vallespi

Define bien tus objetivos

Si quieres avanzar hacia tus objetivos, éstos deben ser ✨SMART ✨y eso no significa sólo inteligentes, también …

ESPECÍFICOS. No vale a decirse algo como “quiero sentirme mejor”. Eso no es nada concreto. Qué significa sentirme mejor? SI…Concretamente, que es lo que quiero?
Me quiero sentir (…….), quiero conseguir (…..), quiero ser capaz de (….).

MEDIBLES. Cómo sabrás que has conseguido tu objetivo? (cuando sea capaz de…., cuando consiga hacer….).

ALCANZABLES. Nuestros objetivos deben suponer un reto para nosotros, nos deben sacar de nuestra zona de confort, pero a la vez tienen que ser posibles para nosotros. Si tu objetivo es fantástico pero inalcanzable, te vas a desmotivar. A nadie le motiva perseguir imposibles.

RELEVANTES. Si nuestros retos están alineados con nuestras prioridades, con nuestros valores y con lo que es importante para nosotros, se hacen más fáciles. Nos aportan valor!

A TIEMPO. Debemos marcar un límite temporal a nuestros objetivos. Para cuándo? De otra forma, nuestro cerebro y nuestras energías no se van a poner en marcha.

Veamos….Qué propósito que estás aplazando podrías redefinir siguiendo el SMART?
Te pones en marcha??

By Claustre Dasca

Normas, límites… ¿Educan o coartan?

  • “Me gustaría que mis padres me dijeran que a las 12, en casa
  • Y … ¿tú les harías caso?
  • No, pero al menos sabría que me quieren”

Este diálogo real con una adolescente de 15 años, me sirvió para hacer una reflexión sobre la importancia de marcar normas y límites, sea cual sea la edad de nuestros hijos e hijas.

La conversación siguió por otros derroteros: ella identificaba que, si los padres no la marcaban, era porque no les importaba qué hacía o dónde estaba, con quien iba o si le pasaba alguna cosa.

Los padres, por su parte, valoraban que, el marcarle normas podía significar que no confiaban en ella, que no la dejaban desarrollar su personalidad o, incluso, un enfrentamiento (el para ellos, temido “conflicto”).

Este es un ejemplo con el que nos podemos sentir o no identificados. Pero sí que, en la adolescencia, nos puede asaltar la duda de si son necesarios los límites, las normas…

Nos puede parecer que “ya es bastante mayor para saber qué tiene que hacer”, o “para qué decirle nada, si hará lo que le dé la gana”…

Cierto es que a esta edad, para reafirmar su personalidad, pueden hacerse expertos y expertas en la “negación por sistema” (si tú dices blanco, yo digo negro). Pero el hecho de que cuestionen puede llegar a ser un buen hábito, si aprendemos conjuntamente, padres e hijos. El marcar normas y límites que sean discutidas, nos obligará a “negociar” y así ayudaremos a nuestros hijos e hijas a crecer emocionalmente.

A la hora de marcar normas y límites, para poder decidir cuáles son negociables y cuáles no, nos puede ser útil la siguiente clasificación:

  • Normas fundamentales.

–      Pocas, claras e innegociables por los miembros de la familia porque…

  • Velan por la integridad moral y física de sus miembros: respeto a todos los miembros y no uso de la violencia, ni física, ni verbal, ni psicológica
  • Normas importantes:
    • Son las que tienen que ver con la salud, la socialización y las responsabilidades personales de los miembros de la familia (alimentación, higiene, sueño…)
    • Permiten cierta flexibilidad y mayores posibilidades de negociación a medida que los hijos van madurando y sumando capacidades personales de autonomía, razonamiento, madurez. Y podemos ( y debemos) incluirlos en el proceso de decisión de las normas importantes.
  • Normas accesorias:
    • Tienen que ver con la organización del hogar, el orden, los gustos y preferencias personales, la ocupación del tiempo de ocio…
    • Son 100% negociables, pueden ser numerosas y variables, puesto que no afectan al funcionamiento global de la unidad familiar (apagar las luces si no se usan, limpiar la habitación los martes, poner el lavavajillas por la noche…).

Las normas y los límites servirán a nuestros hijos para poder integrarse en la sociedad, ampliando el círculo: familia, escuela, amigos, trabajo, grupos de ocio… favoreciendo su responsabilidad y madurez.

By Claustre Dasca

¿Es posible tener una comunicación eficaz con nuestros hijos adolescentes?

“No parece el mismo”, “no escucha jamás”, “haces más caso a tus amigos que a mí”, “parece que tengo que andar de puntillas, hablarle con suavidad para que no se ofenda”, “siempre acabamos discutiendo”, “ya no puedo más”…

¿Os suenan? Los padres y las madres que tenéis un hijo o hija adolescente en casa es posible que hayáis pronunciado alguna de estas frases o sus variantes.

Al llegar a la adolescencia, puede parecer que, incluso el hijo más dócil del mundo se vuelva rebelde. Si estáis experimentando esto, enhorabuena, tenéis un adolescente que camina a buen paso hacia su madurez!!

En esta edad empiezan a reafirmar su yo y es lógico que se enfrenten a aquellas personas de su alrededor que identifican como autoridad. Quieren imponer su criterio y, sin apenas saberlo, están experimentando para configurar su personalidad adulta.

Y ahí pueden venir los enfrentamientos. Pueden llegar a cuestionar todos y cada uno de los actos y argumentos adultos, defendiéndolos con aquella fuerza que les da la juventud, y que tanto puede agotarnos.

¿Es posible tener una comunicación eficaz con nuestros hijos e hijas?

¿Podemos tener una conversación no agresiva?

Os ofrecemos algunos puntos de reflexión, en los que suelen coincidir muchos expertos en comunicación:

  • No tomemos sus argumentos como un ataque personal. Ayudémosles a entender su propio malestar, como algo natural de su etapa de crecimiento.
  • Recordemos que somos sus padres y madres. No nos posicionemos como amigos/as, porque, aunque no lo parezca, continúan necesitando límites y normas.
  • Escuchemos de manera activa sus argumentaciones, aunque no estemos de acuerdo con ellas. Hagamos que se sientan respetados.
  • Busquemos espacios para hablar con ellos/as. Recordemos que a veces “hablaremos para ellos” (hazte la cama, ordena tu habitación), pero que tenemos que buscar momentos para tener un diálogo real.
  • No traslademos nuestras soluciones adultas a su realidad, ayudémosles a encontrar sus propias soluciones.
  • Escojamos “nuestras batallas”: quizás es mejor negociar un cambio de peinado, de manera de vestir… y reservar nuestras “fuerzas” o posiciones fuertes, para otras situaciones más complejas.
  • Evitemos “sentenciar” con nuestros argumentos, puesto que cerraremos el diálogo: “¿ves cómo tenía yo razón?”, “porque lo digo yo, y ¡punto!”…
  • Si sentimos que no podemos razonar de manera tranquila, puede ser un buen momento para posponer la conversación, o, si no es posible, recurrir a aquellos “remedios” que tenían nuestros mayores: “cuenta hasta diez”, “respira profundamente”…

Poco a poco, iremos viendo como van transitando, experimentando, hasta llegar a ser una persona adulta, independiente y autónoma.

By Alicia Vallespi

Comunicación no violenta, otra forma de afrontar conversaciones difíciles

Saber comunicar claramente nuestras necesidades es una de las mejores habilidades que podemos desarrollar, para mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, tanto a nivel personal como laboral.  Por el contrario, la comunicación basada en juicios sobre el otro, y el lenguaje que provoca miedo, vergüenza o culpa en una situación difícil, impide que las personas reconozcan sus sentimientos, necesidades y requisitos con claridad, la atención se desvía, las personas se ponen a la defensiva y los conflictos se intensifican porque esa “parte violenta” provoca represalias emocionales.

La comunicación no violenta enfatiza la importancia de expresar con claridad observaciones sobre la situación, sentimientos, necesidades y peticiones a los demás, o a uno mismo; siempre evitando el lenguaje evaluativo que etiquete o juzgue al otro.  Se trata de que las propias necesidades, deseos o anhelos no se satisfagan a costa de frustrar las necesidades de la otra persona.

Se cambia el juicio y la crítica por la expresión de sentimientos y deseos.

 

Cuando sentimos que hemos sido tratados o acusados injustamente, o cuando queremos imponer nuestros deseos, tendemos a utilizar una “comunicación violenta”, que se relaciona con juzgar, criticar, analizar, moralizar y acusar, y que lejos  de mejorar la situación, la empeora ostensiblemente.

Veamos cómo podemos aplicar la comunicación no violenta siguiendo unos sencillos pasos:

4 pasos para aplicar la COMUNICACIÓN NO VIOLENTA

PASO 1. Situación

Observa lo que está sucediendo y describe la situación sin emitir ningún juicio, hazlo de forma neutra, como si fueras una cámara de vídeo que está grabando, sin añadir opiniones ni interpretaciones:  
    Veo … / Oigo … / la situación es …

PASO 2. Sentimientos

Identifica y expresa tus sentimientos. Procura utilizar sentimientos que hablen de ti sin acusar al otro:
    Entonces me siento…  (tenso, ansioso, enfadado, deprimido, decepcionado, cansado…)

PASO 3. Necesidades

Descubre qué  necesidades insatisfechas se hallan en el origen de tus sentimientos:

    Mi necesidad es …/ porque me gustaría … / Deseo … / Necesito … (seguridad, comprensión, respeto, autonomía, confianza…)
PASO 4. Petición

Formula una petición, clara, positiva, factible. Una petición no es una exigencia ni un reproche!
    ¿Por favor podrías… / Estás dispuesto a hacer esto …? 

 

Por ejemplo, si en lugar de decir: “Eres un desastre, no hay forma de hablar contigo”, decimos algo como: “Cuando me dices eso (situación) me desanimo (sentimiento) porque necesito confianza en el hecho de que nos escuchemos (necesidad) ¿Podrías decirme cómo puedo hacer para mejorar nuestro diálogo? (petición)”.

O como: “Cuando veo tu reacción (situación) me siento confuso (sentimiento) y necesito tiempo para aclararme (necesidad) ¿Te importa que hablemos de esto más tarde? (petición)”.

Cambia bastante ¿verdad?

De la misma forma podemos empatizar con el otro siguiendo los mismos pasos:

“Cuando dices esto (situación) ¿Es porque te sientes cansado? (sentimiento) ¿Qué necesitas para sentirte mejor? (necesidad) ¿Puedo ayudarte en algo? (petición hacia el otro).

 

Practicar la comunicación no violenta nos ayuda adquirir habilidades de comunicación interpersonal eficaces para resolver conflictos, aumentar la cooperación y mejorar la atmósfera de trabajo o de convivencia. Aprendemos a dilucidar lo que estamos observando sin juicios, a identificar lo qué estamos sintiendo y a expresar qué queremos de nosotros mismos y de los demás.

“Cuando tomamos conciencia de nuestras necesidades, la furia da lugar a sentimientos útiles para la vida”.

Marshall B. Rosenberg

 

¿Te animas a practicar?

 

Si quieres saber más sobre la comunicación no violenta, Marshall Rosenberg es el autor de referencia:

Comunicación No Violenta – Un Lenguaje de Vida Marshall Rosenberg Gran Aldea Editores

“Center of Nonviolent Communication” Asociación para la Comunicación No Violenta creado por Marshall Rosenberg

By Alicia Vallespi

¿Eres asertivo?

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Comparte este test si te ha gustado!

 

By Alicia Vallespi

Cómo evitar ponernos a la defensiva cuando recibimos una crítica

No todos reaccionamos igual ante las críticas, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros las llevamos mal. Nos sentimos heridos, las rechazamos negándolas, o las recibimos como un ataque y nos ponemos a la defensiva, respondiendo desde la impulsividad, de forma visceral.

En el anterior post vimos cómo podemos decirle a alguien que no nos gusta lo que ha hecho; vamos a ver en éste la otra cara de la moneda, cómo evitar ponernos a la defensiva cuando somos nosotros quienes recibimos una crítica:

  1. Preparar nuestro estado emocional. A nivel corporal, es conveniente estar centrado, relajado. A nivel emocional, es importante estar abierto a escuchar, sin tensiones que podemos traer de otras experiencias. Lo peor que nos podría pasar es reaccionar a partir de la emocionalidad que corresponde a otra situación.
  2. Reconocer que son las opiniones del otro, no la “verdad”. Reconocer que las críticas son discutibles y que no necesariamente tenemos que coincidir con ellas. Pero, al mismo tiempo, reconocer también que son el resultado de nuestro comportamiento, que configuran una determinada identidad sobre nuestra persona, que quizá nos den la oportunidad de incrementar nuestra efectividad, corregir nuestras acciones, mejorar o aprender.
  3. Distinguir aquellas críticas que nos importan de las que no. A veces nos hacen críticas a las que no tenemos por qué conferir autoridad. Siempre habrá muchas personas que no estén de acuerdo con nuestro comportamiento y es imposible gustar a todo el mundo. Es importante, en consecuencia, evaluar que autoridad otorgamos a cada crítica.
  4. Tener apertura al escuchar. Las críticas tienen el poder de cerrar nuestra capacidad de escucha y de activar nuestros mecanismos defensivos. Debemos estar en alerta permanente para que esto no suceda y, de suceder, poder volver a la conversación o pedir su posposición. Más vale no seguir en la conversación si consideramos que ya no estamos en disposición de escuchar.
  5. Preguntar. Preguntar al otro todo aquello que no nos quede claro, clarificar todos los aspectos que necesitemos. Es posible que la crítica no sea clara o evidente. Esto no implica que tengamos necesariamente que discrepar de ella. Es posible que si preguntamos, descubramos que quien la emite tiene argumentos válidos a partir de antecedentes que no conocíamos o no valorábamos de la misma manera.
  6. Comprobar nuestra comprensión. Ofrecer a nuestro interlocutor nuestra interpretación sobre lo que está diciendo. No se trata de repetir sus palabras. Para comprobar la comprensión, hay que decir en nuestras propias palabras lo que consideramos que el otro nos está diciendo. Se trata, por tanto, de “parafrasear” lo que hemos escuchado.
  7. Comprender al otro aunque no estemos de acuerdo. Es importante distinguir el “comprender” del “compartir”. Puedo decir: “Entiendo porqué me dices eso. Y, sin embargo, no estoy de acuerdo contigo”, “Déjame que te exponga mi punto de vista y permíteme indicarte los antecedentes que tengo en cuenta”.
  8. Expresar al otro los puntos en los que estamos de acuerdo. Una importante contribución a una conversación que no es siempre fácil, es expresar al otro nuestros puntos de acuerdo, mostrarle que lo estamos escuchando, manifestarle que nuestras diferencias no son irreconciliables y que, al menos, estamos de acuerdo en algunas cosas. Decirle, por ejemplo: “En eso estoy de acuerdo contigo”, es una ayuda.
  9. Tomarse tiempo para responder. Es importante desconfiar de nuestra capacidad para controlar nuestros mecanismos defensivos, incluso cuando pensamos que los tenemos a raya. En muchas oportunidades es recomendable no responder inmediatamente a las críticas que se nos entregan y darnos un tiempo para reflexionar. Al darnos más tiempo, quizá veamos cosas que en el momento puede no sernos fácil observar.

Te dejamos aquí tu tip, si te ha gustado, lo puedes imprimir o compartir.

 

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